Escogida
No fui elegida, pero existía un plan mucho mejor, fui escogida por el altísimo, la máxima autoridad y con eso ya me siento más que bendecida.
Rendida, después de tanto cachetazos, llegó el momento de caer de rodillas, derrotada con el corazón ensangrentado de tantos palos, se lo entregue en manos y no hizo falta decirle nada, solo sé que estaba en buenas manos, en el susurro solo escuché: "vamos a restaurarlo".
Comienza el entrenamiento
Formar carácter, establecer límites claros, decir NO. El silencio para el necio es como una daga clavada en el pecho (aprender a mirar al que tenes enfrente y observa si vale la pena contestar, el enemigo siempre va colocar a alguien para desestabilizarte, no caer y no ceder, es todo un desafío).
Discernimiento, que sí, que no, quien si y quien no (comienza a aparecer situaciones, personas), ya no necesitas, ELEGIS.
Verdad, decir la verdad aunque genere incómodidad, porque tu verdad es real, aunque el otro no concuerde, no todos tenemos la misma percepción, pero verdad hay una sola y es la que Dios dice.
Obediencia, la parte más difícil del proceso es renunciar, ¿A qué estás dispuesta a renunciar?, a todo y todos, menos al Amor, sin el no puedo vivir, sin amor no soy nadie. (Comienzan a irse personas de todo tipo) , vuelve la calma a mi vida, el oxígeno vuelve a ser mío otra vez. A veces esas personas que se fueron vuelven solo para ver si aprendiste bien; y para colocar límites, "ocupe el lugar que le pertenece, lejos de mi camino", muchas veces cuesta lograr que la gente entienda que se tienen que ir, que ya no son bienvenidos y es ahí donde hago el pedido, "Dios, intercede por mí, quita a esta persona de mi camino, sino tiene ningún propósito divino", se van, desaparecen y nunca más.
Observación, la parte donde nadie quiere llegar, tener que observarse detenidamente, comportamientos no tan solo de uno sino de todo lo que nos rodea (ufff!, se pone fuerte la cosa, se entra en una, durísima de asimilar). Primero hay resistencia, negación y después aceptas. Lo más importante fue comprender que siempre me perdí en un otro y cedí mi poder, no hay culpables, es autocrítica, me abandone por complacer, por carencia, estaba tan fuera de mí, que me era más fácil siempre colocar al otro como importante, por delante y por encima de mí (lección aprendida). Acá llega la claridad de que tú ausencia en otro lados, te dió presencia con vos y ya no negocias.
Perdón, no solo a para con uno mismo, sino a todo aquel que pasó por tu camino y dañaste sin siquiera ser conciente de eso. Se empieza a sentir todo diferente, el orgullo y el resentimiento, cada vez se alejan más y más, hasta que un día te cuestionas, ¿Cómo fué que permití que eso viviera tanto tiempo dentro de mí?, respuesta: era parte del plan.
Merecemiento, esta es la parte que más me costó poder integrar. Pero no voy a entrar en detalles, Dios, se ha encargado de recordarme que soy merecedora de eso que siempre desee, poco a poco fue dando muestra de eso, él está en todo los detalles, sobre todo en los que mantengo en la intimidad con Él.
Prueba de fé, estuvo bastante fuerte el asunto, pero he demostrado que mi fé en él es real, que está por encima de todo y todos; si no es de Dios, no quiero nada. Quizás esto me cueste mucho más caro de lo que puedo llegar a creer, pero por él todo.
No fue fácil, pero de algo estoy muy segura que mi corazón a sido restaurado, volvió al lugar donde debió estar siempre, dentro de mí. Solo alguien que paso por mi misma situación puede comprender el milagro que sucede dentro de uno cuando volves al lugar del que nunca te tendría que haber alejado.
-Llega un momento en donde comprendes porque no todo el mundo puede tener acceso a comprar algo caro, porque también existe la imitación, ¿Quién está dispuesto a pagar un precio tan alto, por algo que se puede obtener de imitación de segunda? .-
Muchos son llamados, pocos los escogidos. Los llamados pueden renunciar, los escogidos, no.
Comentarios