Los opuesto se atraen.
Tener apego evitativo no es una enfermedad, es un estado mental. Las personas que son evitativas aprendieron como mecanismo de defensa evitar emociones, reprimir, se aíslan de ellas, ser vulnerable es signo de debilidad. No es su culpa, se programan así en su ninez, cuando muchas veces escucharon de sus padres "vos cállate", "no tenes que llorar", "no seas débil", si también sufrieron de rechazo físico, no te abrazan, no te acarician, ni de casualidad, aborrecen el contacto físico. A las personas evitativas les cuesta asumir la responsabilidad y tomar decisiones, por su misma herida de rechazo. Una persona con apego evitativo evade la responsabilidad afectiva, no porque quiera sino porque no sabe cómo gestionar esas emociones que le abruman (las desconocen), el famoso "no se que siento", es real; y no es deber de nadie más que de esa persona sanar esa herida mental; por lo general una persona evitativa racionaliza todo, para todo tiene una lógica desde lo mental y le quitan la parte emocional y ahí es donde se empiezan a desbordar. Cuando descubren el mundo nuevo de las emociones huyen, y para el que es apego ansioso genera dolor; y sí, es verdad que los polos opuestos se atraen, porque es así como logramos sanar, viendo al otro como un espejo. A los apego ansioso se nos tilda de "intensos", que somos "demandantes", que buscamos "atención". En realidad es nuestro lenguaje, es nuestra manera de relacionarnos, porque somos emocionales, más que mentales, nos cuesta mucho evadir nuestras emociones, controlarlas es un desafío.Claramente sí uno es apego ansioso "desbordado" (somos insoportables, abrumamos; lo admito, me hago cargo), pero cuando lo trabajas y aprendes a controlarlo es más lindo, se siente mejor, nace la calma.Nosotros también enseñamos al otro eso que le falta incorporar (no está mal sentir emociones, amar no duele), y también aprendemos de su "mundo", (está bien buscar aislarse un rato, para reordenar), cuando realmente nos importa estar bien con ese vínculo, muchas veces, somos más consciente, por eso lo trabajamos y buscamos ser un apego seguro, para darle espacio a la persona evitativa de que pueda encontrar en su tiempo y espacio esa reconexión con su parte emocional. Y acá viene la parte más complicada donde el apego ansioso por tanto rechazo que recibió de la persona evitativa, también se vuelve una persona evitativa, ahí se genera el gran conflicto, porque el que es apego ansioso ya no desea conectar emocionalmente con "esa" persona, aprendió que está mal ser así con "esa" persona, ahí es donde arranca la distancia, ¿para qué querés ser afectivo con alguien que sólo genera rechazo y bloqueo?, no tiene sentido, nosotros internamente sabemos que no podemos desconectarnos de nuestras emociones (sentimos que nos estamos fallando, que estamos yendo encontra de nuestra emoción), entonces ahí donde nos atrapa lo racional y decimos "para que me voy a quedar si acá no puedo ser yo". Los apegos ansiosos también sufrimos mucho, tanto como las personas con apego evitativo, pero si no se trabaja, lo mejor es la distancia, para no hacerse daño. Para que una relación funcione (sea cual sea el vínculo), hay que buscar ayuda. Muchas veces cuando uno sabe de esta situación y desea sanar la relación, muchas veces del otro lado lo único que encuentre es evasión "vos tenés un problema, no yo", cuando es así lo mejor es retirarse porque hagas lo que hagas esa persona solo va aceptar ayuda cuando realmente reconozca que sus vínculos no funcionan; y se pregunté ¿Por qué no me funcionan los vínculos?, ¿Por qué siempre tengo relaciones sin sentido?.
-A vos te digo apego ansioso, quieta en el molde "no podes salvar a nadie, no es tu deber".
-A vos apego evitativo hacete responsable "enfrenta tus miedos, deja de evadir las emociones".
"Fue", soda stereo.
Comentarios